Hace un tiempo me tocó 'trabajar' de jurado (gracias a Déspina Pavlaki) en el Festival Internacional de Cine de Atenas y la verdad es que fuimos bastante serios. Por las mañanas teníamos que discutir las películas del día anterior y por la tarde veíamos las nuevas.
Un simpático griego, pariente de algun conocido humorista español, intentando pasar con su coche justo por donde estábamos comiendo. Qué bueno estaba el queso fetah, el souflaki, el anisakis y todo lo que acabara en aki.
Una visita 'in extremis' al Partenón en los últimos días. A punto estuvimos de perdernos el montón de pedruscos sostenido por enjambres metálicos. Hay una leyenda que dice que los antiguos griegos diseñaron adrede medidas diferentes (apenas imperceptibles) para cada una de las columnas del templo. Así expresaban vida como sinónimo de imperfección. En cambio los romanos construían sus edificaciones con idénticas dimensiones lo que les remite a la idea de muerte, de construcciones sin vida que han alcanzado la plenitud geométrica.
El último día decidiendo quienes eran los ganadores y olvidando injustamente una película que merecía más: Wild Tigers I have Known de Cam Archer. Es lo que tienen los jurados, nunca aciertan ni tienen puta idea.
Y por fin, una vez liberados de los premios, nos lanzamos al chapuzón.Ésta es la película que ganó: Färval Falkenberg (Adiós a Falkenberg) de Jesper Ganslandt. Un film que supone la toma de conciencia por parte de sus protagonistas de la realidad de la vida y el dejar atrás la juventud para encararse al periodo adulto. Hasta aquí nada nuevo bajo el sol. Los que nos sedujo fue el tratamiento de cámara en mano amateur, imperfecta, que se centra en los tiempos muertos, de aburrimiento, donde lo más excitante son los allanamiento de morada por puro placer. Le acompaña una planificación de sonido que combina los silencios con una banda sonora soberbia de Erik Enocksson aunque sí que se echa en falta un menor uso de la voz en off empleada como recurso expresivo de los diarios de uno de los protagonistas. De tintes autobiográficos (qué rayos querrá decir ''tintes'') el propio director se reserva uno de los papeles. Inspirada también en la vida de sus amigos, que así mismo se representan, echamos en falta en el festival al que hizo de maníaco - depresivo que no pudo acudir porque su trastorno bipolar así lo impedía. Filmada en mini dv, ni HD ni hostias como diría Albert Serra, este primer trabajo de Ganslandt nunca llegará a pantallas españolas así que nos conformaremos descargándola del e-mule.


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