¿Para qué escribir una crónica del festival de Huesca si en el myspace del cineasta Santos Hevia hay escrita una estupenda?
Santos es el director de ''Matar el tiempu'', un corto que nos describe una situación de enfrentamiento entre los dos únicos vecinos que quedan en el pueblo pero que a su vez se vampirizan y se necesitan para poder ocupar su ''tiempu''. Una película física cuyos recorridos y gestualidades del personaje de Agripina Menéndez - intentando averiguar por qué su vecino ha dejado de atormentarle - nos describen la mínima acción. Construida sin apenas diálogos, el realizador emplea una sabia estrategia narrativa que nos privará de conocer el contenido de una última comunicación. Buen filme que ahonda en la senda punki de que el campo es un lugar donde la gente también se puede llevar mal, reforzando la idea de que por muchos ''El Cielo Gira'' o ''Fuenteálamo'' que se filmen ya no nos sentimos cómodos ante el recuerdo de pueblo perdido como algo idílico (y ñoño). Otro ejemplo de perversión de los cánones dominantes es el documental ''Terra Incògnita'' de Lluis Escartí, donde se nos retrata un pueblo de gentes chismosas ante los revolcones amorosos de sus vecinos, se duda de que el hombre haya pisado la luna o se pide que para aparecer en el corto hay que pagar. En palabras de Josetxo Cerdán ''cualquier atisbo de idealización ha desaparecido, sin embargo el film no deja de resultar melancólico''. Lo mismo podríamos aplicar en ''Matar el tiempu'' con esos planos intercalados de paisajes inquietantes a la vez que nostálgicos donde la naturaleza nos evoca una época que seguro no fue mejor.
Y para terminar una actuación de otro Lluis: Argeo.
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