miércoles, 23 de mayo de 2007

Locos pero no tontos. Diario de prácticas en un psiquiátrico.

Hoy subestimé el potencial de Francisco respecto a su conocimiento de las variedades de pájaros. Sí, pájaros, esos animales que se reproducen por huevos, van por el aire como si nada y, de vez en cuando, para seducir a las hembras se montan una parafernalia a modo de rito para conseguir hacer la cópula. Una vez aclarado esto, sigo… un grupo de usuarios, así es como les llaman, de lo mas variopinto, iba de salida terapéutica al mercado de Alcoy. Un par de monitoras iban con ellos haciendo de pastores de ovejas descarriadas. Detrás íbamos dos compañeras más y yo, también en prácticas.

Cada uno sentía la excursión de diversa manera, el que lo vivía como un pelotón de reclutas y periódicamente ponía al tanto a su sargento - la monitora-, del avance del grupo. Otro como una forma de exhibir el cante jondo del inolvidable Joselito tarareando el “Ay…campanela”. Y así cada uno hasta llegar a mí que, en ocasiones, vivía aquello como un pastoreo descarriado y en otras me venía la imagen de la residencia como depuradora de aguas contaminadas. Pues bien, cogimos el metro, nos repartimos el pastel y salimos a cuatro pibes por monitor.

Mi unidad llego a eso de las 12.04 al puesto de los animales. Había de todo: un perro haciendo el perro, unas veinte tortugas inquietas, miles de objetos para el disfrute y ocio de los animales de compañía, unos cuatro conejos de esos que se llevan ahora, y una jaula con dos pájaros de mierda. Enseguida Francisco se tomo aquello como un desafío y se dispuso a reconocer y ponerle nombre y apellidos a la pareja de pájaros comunes de la jaula. Uno de ellos parecía exótico y pasamos al otro, éste era marrón con motas negras. El segundo es un canario - dijo Francisco- , a lo que no tardamos en rectificar y decir que eso no era un canario, que los canarios son amarillos de toda la vida. Total que empezamos a discutir todos con él que si esto, que si lo otro, y el diagnosticado de esquizofrenia nos suelta sin cortarse un pelo “pues nada, habrá que daros la razón como los locos”. Y el caso es que el entuerto lo arregló la dependienta del puesto diciendo que efectivamente, eso era un canario y que el menda sabía de lo que se hablaba. Yo le pedí disculpas y desde entonces valoro mucho más el potencial de Francisco con esto de los pájaros. Eso sí, el resto de la tarde se puso todo plomo conmigo y no paró de decirme que menuda falta de respeto haberle discutido aquello, vamos que aquello sería como discutirle a un yonki que eso no es una bicicleta. En fin, locos pero no tontos.

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