''Los documentalistas no investigan ni cuestionan la realidad, simplemente la retratan poéticamente, es decir, la maquillan a su placer.Ésta es la diferencia entre la visión del mundo a través de una cultura satisfecha y la de una cultura crítica"
Éstas son palabras de Basilio Martín Patino allá por 1989 en un artículo llamado ''Un juego desde la libertad'' (en Archivos de la Filmoteca, número 12, Valencia, abril/junio, página 125). Vienen reseñadas en el libro "La producción de documentales en la era digital'' de Miquel Francés. Como el autor se encarga de ampliarnos, Patino hace referencia al ''fenómeno televisivo y los documentales vinculados al mundo publicitario o la Administración [...] cuyos gestores narcisistas pagan a artistas de palacio para seguir convenciendo a los adictos''.
¿Hasta qué punto hablamos de mediatizaciónes puntuales? ¿O es generalizable al conjunto de la obra documental más popular en estos últimos tiempos?
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