Pongo unas fotos como previa del vídeo del festival de Vila Do Conde. Se llamará ''The wind, the fish and the shit''. Y está casi terminado. Queda corrección de audio y traducción de subtítulos que no entiendo un carajo.

Aun no me lo creo. Me han llamado hoy y me han dicho que me invitan al Mediterranean Film Festival . Con ese nombre podría estar en Torremolinos pero no: está en Široki Brijeg, la zona de Herzegovina, no confundir con la de Bosnia. La mayoría son croatas católicos. Así que me voy para allá con De funció. Yo lo flipo.
Hemos ganado el premio a mejor documental internacional en el festival de Curtas de Vila do Conde. No está mal la cosa, nada mal.

Hace unos días se casó mi amiga Chloé. Por diversos motivos no pude asistir a su boda en Londres. Ahí va un vídeo que sé que le gusta mucho y que reúne la ''esencia'' de aquel año que vivimos en Cepeda. Es la escena final de la primera parte de un diario que filmé por el 2003. Cogimos todos los muebles u objetos que de alguna manera habían marcado nuestros días, los subimos a la terraza comunitaria y nos pusimos a danzar al ritmo de la música compuesta por Nino Rota para la película de Fellini. Con esa escena despedíamos a un amigo que se iba en pocas horas (el de la trompeta), concluíamos el 'documental' y yo grababa algo que me gusta mucho: las pelis que terminan con un baile exorcizador. Desde 8½ a Shara de Naomi Kawase pasando por Los belov de Viktor Kosakovsky.
¿Para qué escribir una crónica del festival de Huesca si en el myspace del cineasta Santos Hevia hay escrita una estupenda?
Hace unos días mientras grabábamos una cosa para un festival de la ciudad se nos apareció un fotógrafo de un periódico que se puso a hacer una instantánea en pleno rodaje de una entrevista. El resultado fue un incómodo 'click', el del disparador del aparato en medio de las confesiones que Susana estaba haciendo, e inutilizando esa parte del monólogo. El cadáver del fotógrafo aún no ha sido encontrado por Esplugues. Bueno, cuento ésto porque me sirvió para recordar mi colección de fotos - más bien de frames - donde el flash de una cámara fotográfica (en este caso es algo visual) se me ha colado en grabaciones luchando por un hueco de protagonismo y otorgándole a la imagen inquietantes composiciones.
Hace un tiempo me tocó 'trabajar' de jurado (gracias a Déspina Pavlaki) en el Festival Internacional de Cine de Atenas y la verdad es que fuimos bastante serios. Por las mañanas teníamos que discutir las películas del día anterior y por la tarde veíamos las nuevas.
Un simpático griego, pariente de algun conocido humorista español, intentando pasar con su coche justo por donde estábamos comiendo. Qué bueno estaba el queso fetah, el souflaki, el anisakis y todo lo que acabara en aki.
Una visita 'in extremis' al Partenón en los últimos días. A punto estuvimos de perdernos el montón de pedruscos sostenido por enjambres metálicos. Hay una leyenda que dice que los antiguos griegos diseñaron adrede medidas diferentes (apenas imperceptibles) para cada una de las columnas del templo. Así expresaban vida como sinónimo de imperfección. En cambio los romanos construían sus edificaciones con idénticas dimensiones lo que les remite a la idea de muerte, de construcciones sin vida que han alcanzado la plenitud geométrica.
El último día decidiendo quienes eran los ganadores y olvidando injustamente una película que merecía más: Wild Tigers I have Known de Cam Archer. Es lo que tienen los jurados, nunca aciertan ni tienen puta idea.
Y por fin, una vez liberados de los premios, nos lanzamos al chapuzón.